Quizá haya oído hablar de los veredictos millonarios dictados por jurados en juicios celebrados en Norteamérica, en los que se alega que Johnson’s Baby Powder a base de talco puede causar cáncer de ovario o mesotelioma.
Pero es posible que no sepa esto: en la mayoría de los juicios con jurado celebrados en los EE. UU., los jurados han concluido que el antiguo producto de Johnson & Johnson no era responsable del cáncer de los demandantes. En otros casos, los jueces han desestimado los casos de plano basándose en su propio análisis de los hechos, y muchos de los veredictos contra Johnson & Johnson que han pasado por el proceso de apelación también han sido revocados.
A pesar de las pruebas presentadas ante los tribunales, y del hecho de que Johnson & Johnson dejara de comercializar Johnson’s Baby Powder en los Estados Unidos y Canadá en 2020, siguen presentándose más demandas en Norteamérica y se han dictado algunos veredictos extraordinarios en tribunales estatales de EE. UU. que han contradicho los datos científicos. Además, Johnson & Johnson se desprendió de su división de productos de salud para consumidores hace años. Como parte de esa separación, Kenvue conservó la responsabilidad y cualquier presunta obligación derivada de los litigios relacionados con el talco fuera de los Estados Unidos y Canadá[CB1].
Las historias de personas que padecen cualquier tipo de cáncer son trágicas. Empatizamos profundamente con estos pacientes y sus familias, y comprendemos que buscan respuestas. Sin embargo, la ciencia y los datos muestran que sus enfermedades no fueron causadas por el uso de nuestros productos a base de talco.
Décadas de pruebas científicas independientes han confirmado que el talco es seguro, no contiene asbesto y no causa cáncer.
Los datos
1.
En cada etapa del proceso de fabricación de Johnson’s Baby Powder, nos aseguramos de que el talco cosmético utilizado no estuviera contaminado con asbesto. Solo cerca del 5 % del talco se utiliza para fines cosméticos. El resto se utiliza en materiales industriales como techos, materiales de construcción o cerámica. Antes de que ninguna mina de talco fuera seleccionada como fuente para nuestros productos de talco, evaluamos la mina con geólogos expertos que conocen a la perfección todos los aspectos relacionados con cómo y dónde se forman los depósitos minerales.
Los informes gubernamentales y académicos sobre las minas de las que hemos obtenido el talco en Estados Unidos y Canadá confirman que estos minerales de talco utilizados en nuestro producto no contenían asbesto.
2.
En la década de 1970, los medios de comunicación se hicieron eco de informes preliminares y erróneos, basados en una metodología de prueba poco fiable, que sugerían que nuestro talco podría estar contaminado con asbesto. Científicos de todo el mundo, incluidos aquellos que trabajan para la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos), estudiaron el problema durante años y finalmente concluyeron que el talco de Johnson & Johnson no estaba contaminado con asbesto.
A medida que la tecnología avanzaba, los científicos y los reguladores acordaron metodologías para realizar análisis confiables y precisos con el fin de detectar asbesto en el talco. Johnson & Johnson no solo cumplió con esos estándares, sino que los superó al emplear metodologías de vanguardia para detectar de manera fiable y precisa la presencia de asbesto en el talco. Esto significa que examinamos nuestro talco no solo a través de microscopios tradicionales, sino también con microscopios electrónicos que permiten aumentos extremadamente elevados.
En las décadas de 1970 y 1980, recogimos muestras cada hora en nuestras instalaciones de procesamiento de talco para analizarlas en busca de asbesto. Las muestras de mineral de talco molido se combinaron y analizaron al menos una vez al mes. Las muestras de este talco que estaba listo para ser envasado se combinaron y se analizaron como mínimo cada dos semanas. Y como auditoría adicional, cada trimestre esas muestras volvieron a analizarse.
Hubo, y sigue habiendo, un punto en todas estas pruebas: cuanto más se repita una prueba, mayor será el nivel de certeza y garantía de esa prueba. Si solo se analiza una vez, solo se tiene un cierto nivel de garantía. La realización de pruebas semana tras semana durante años con el mismo resultado proporciona un alto nivel de confianza de que nuestro producto no contiene asbesto.
3.
Johnson & Johnson se tomó muy en serio las alegaciones de que el talco suponía un peligro para los consumidores, por lo que solicitamos a varias instituciones, laboratorios y universidades independientes que analizaran nuestro talco para demostrar que no contenía asbesto. Estas pruebas aportaron evidencia de que nuestro talco no contiene asbesto. Esas instituciones incluyen:
- Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos
- Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de los Estados Unidos
- Escuela de Salud Pública de Harvard
- Instituto de Tecnología de Massachusetts
- Hospital Mount Sinai
- Universidad de Princeton
- Escuela de Minas de Colorado
- Universidad de Dartmouth
- Sociedad Geológica de los Estados Unidos
- Comisión de Energía Atómica en Harwell (Inglaterra)
- Universidad de Cardiff (Gales)
- Instituto de Minería de Turín (Italia)
- RJ Lee Group
- McCrone Associates
- EMV Associates
- ES Laboratories
4.
La misión de la FDA es proteger la salud pública, lo que incluye garantizar que los cosméticos sean seguros y estén debidamente etiquetados. Durante muchas décadas, la FDA ha participado reiteradamente en la investigación y análisis del talco cosmético, incluido el talco de Johnson & Johnson. En la década de 1970, la FDA realizó una investigación intensiva de cuatro años sobre la cuestión de si los productos con talco cosmético, incluido el de Johnson & Johnson, estaban contaminados con asbesto. Como resultado de esta investigación, la FDA concluyó que “ninguno de los talcos utilizados en estos productos [incluidos los productos de Johnson & Johnson] contenía asbesto como contaminante”.
En 1986, la FDA declaró que no hay razón para poner una etiqueta de advertencia en el talco cosmético, citando los resultados de sus estudios y la vigilancia continuada. La FDA declaró que incluso “el riesgo de una estimación del peor caso de exposición al asbesto a través del talco cosmético sería menor que el riesgo de exposición ambiental al asbesto en niveles de fondo... durante toda la vida”.
En 2009-2010, la FDA analizó talco crudo de cuatro proveedores de talco y confirmó que ninguno contenía asbesto.
Nuevamente, en 2014, al investigar una posible correlación entre el talco y el cáncer de ovario, la FDA declaró que no había pruebas concluyentes de que el uso de talco tuviera una relación causal con el cáncer.
El 18 de octubre de 2019, por primera vez en las muchas décadas que la FDA lleva analizando el talco de Johnson & Johnson, la FDA informó a Johnson & Johnson que la prueba realizada a un único lote de un frasco de Johnson’s Baby Powder había revelado subtrazas de contaminación por asbesto crisotilo (0.00002 %). Al mismo tiempo, la FDA señaló que no había detectado asbesto cuando tomó muestras de un lote diferente de talco. Por precaución, Johnson & Johnson Consumer Inc. retiró voluntariamente del mercado el lote en cuestión en las pruebas de la FDA. Johnson & Johnson Consumer Inc. inició inmediatamente una investigación exhaustiva sobre el asunto y está trabajando con la FDA para responder preguntas sobre las pruebas, incluida la integridad de la muestra analizada y la validez de los resultados de las pruebas.
5.
Los productos de talco en polvo de Johnson & Johnson, incluidos Johnson’s Baby Powder y su producto anterior, Shower to Shower, resultaron ser seguros para su uso en los estudios científicos más confiables.
Cáncer de ovario: Cuatro importantes estudios de cohortes independientes, en los que se hizo un seguimiento de más de 80000 mujeres que usaron talco en polvo durante un período de al menos 6 a 24 años con el fin de determinar si el uso de talco en polvo para la higiene íntima provoca cáncer de ovario, llegaron a la conclusión de que el uso de talco no está asociado a un mayor riesgo de cáncer de ovario. Los estudios prospectivos de cohorte son una forma bien aceptada y altamente confiable de investigar si existe una asociación entre el uso o la exposición de un producto y una enfermedad. En este tipo de estudio, a los grupos de personas se les hacen preguntas sobre diferentes factores de riesgo posibles, incluido el uso de determinados productos, y luego se les hace un seguimiento de cerca durante un período de tiempo para recopilar datos relevantes. Los estudios de cohortes han ayudado a los científicos a comprender la relación entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón, el colesterol alto y las enfermedades cardíacas, así como muchos otros aspectos de la salud que hoy en día consideramos de conocimiento general. El estudio de cohorte más reciente, publicado en la revista Journal of the American Medical Association, reunió varios de estos estudios epidemiológicos de alto nivel y no encontró un aumento estadísticamente significativo del riesgo de cáncer de ovario asociado al uso de talco.
Algunos estudios, llamados estudios de casos y controles, han demostrado una pequeña asociación estadística entre el cáncer de ovario y el uso de talco, mientras que otros estudios de casos y controles diseñados de manera similar no han demostrado ninguna asociación entre el uso de talco y el cáncer de ovario. Los expertos se muestran escépticos de estos estudios de casos y controles porque los resultados son contradictorios, y cuando esos estudios muestran resultados positivos menores, podría deberse a las limitaciones en el diseño del estudio. Las limitaciones de estos estudios incluyen el “sesgo de recuerdo”, que es cuando las personas con una enfermedad tienen más probabilidades de recordar cosas de su pasado que las personas sin una enfermedad. En estos estudios de casos y controles, las mujeres saben que tienen cáncer de ovario, así que se esfuerzan por recordar cualquier cosa que pueda ser importante para explicar por qué contrajeron esa terrible enfermedad. Esto puede hacer que parezca que las mujeres con cáncer usaron más talco en polvo, cuando en realidad es porque recordaban cuáles habían sido sus hábitos de higiene femenina a lo largo de los años. Los estudios prospectivos grandes se consideran mucho más confiables, en parte debido a que ninguna mujer sabe que tendrá cáncer de ovario más adelante, por lo que no tendrían ningún sesgo de recuerdo, y, en general, en estos estudios no se ha encontrado ninguna asociación entre el uso de talco en polvo y el cáncer de ovario.
Mesotelioma: el mesotelioma es un tipo de cáncer asociado principalmente con la exposición al asbesto. El asbesto es un mineral natural que se encuentra en el medio ambiente, y pequeñas cantidades de sus fibras están omnipresentes en el aire.
No hay estudios científicos sólidos que indiquen que la inhalación de talco cosmético cause mesotelioma. De hecho, varios estudios de miles de personas que estuvieron expuestas diariamente al talco, a través de su trabajo de extracción y molienda de talco en polvo, demuestran que la exposición a altos niveles de talco no aumenta el riesgo de desarrollar mesotelioma.
Además, en informes a gran escala realizados con pacientes a los que se les había practicado un procedimiento médico llamado “pleurodesis con talco” (en el que se inyecta talco en los pulmones) se constató que ninguno desarrolló mesotelioma.
